HISTORIA E CIENCIAS SOCIAIS
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16 ene 2012

Cosendo para Zara


Cosiendo para Zara
178 euros por 65 horas a la semana

Galicia Confidencial


La campaña "Ropa Limpia", coordinada en Galicia por Amarante Setem, presenta hoy la investigación "A moda española en Tánger: trabajo y supervivencia de las obreras de la confección". Inditex, el grupo con base en Arteixo, es una de las empresas más evaluadas en el documento, que detalla las "condiciones de vida y trabajo precarias" de las trabajadoras. En algunos casos, los talleres emplean menores que esconden en bolsas cuando llegan los inspectores. El informe descubre "las duras condiciones de las obreras de confección marroquíes: exceso de horas de trabajo, bajos salarios, abusos verbales y físicos, arbitrariedad en la contratación y el despido, medidas disciplinarias desproporcionadas y obstáculos a la acción sindical".

Inditex

En Marruecos, hay una fuerte presencia de talleres proveedores de Inditex; en concreto de las marcas Zara, Bershka, Pull&Bear, Stradivarius, Oysho e Massimo Dutti. La mayoría de las obreras entrevistadas que trabajan confeccionando la ropa de estas marcas manifiestan que "no se respeta el límite de horas, llegando hasta 65 horas semanales". Aunque en general el salario llega al Salario Mínimo Interprofesional Garantizado (SMIG) de Marruecos, apenas 178,72 euros mensuales, siguen viviendo en situación de pobreza. En el conjunto del sector, las horas extras son obligatorias y no se suelen remunerar. Prolongan la jornada incluso las 12 horas diarias, seis días a la semana por salarios que no superan los 200 euros mensuales, y que, en ocasiones, están por debajo de los 100 euros al mes.

Otras marcas

Muchos de los talleres proveedores de Inditex trabajan también para Mango. Amarante denuncia que las obreras de las fábricas proveedoras de Mango también revelan que en sus centros de trabajo no se respeta el límite de horas, realizando hasta 65 horas semanales. También se recogieron testimonios de trabajadoras de talleres proveedores de Mayoral, El Corte Inglés y Dolce&Gabanna con condiciones laborales parecidas. La deslocalización de la confección en países cómo Marruecos permitió ampliar los beneficios de las grandes marcas textiles. En Galicia, donde fueron claves en el despegue de marcas como Zara, apenas quedan talleres de confección.

Según el autor del informe, Albert Sales, estas empresas tienen en su mano la capacidad, tanto de generar situaciones de explotación laboral, como de evitarlas. Muchas asumieron códigos de conducta y compromisos, pero a pesar de estas "medidas de Responsabilidad Social Empresarial", muchas trabajadoras siguen viviendo situaciones de pobreza al tiempo que cumplen con una jornada laboral extremadamente larga.

Trucos para librarse del control de las empresas compradoras.

Los códigos de conducta laborales adoptados por las empresas de moda, recogen la obligatoriedad de pasar auditorias en los talleres. Pero las metodologías de las auditorías son muy diversas y en muchas ocasiones no se llegan a identificar los problemas laborales reales. La ONG explica que esto pasa porque cuando hay auditoría, las fábricas realizan cambios temporales como dar de alta las trabajadoras en la seguridad social, incrementar la salubridad en el espacio de trabajo, cumplir los horarios laborales, despedir a las trabajadoras sin contrato y ocultar a las trabajadoras menores.

Una trabajadora de una fábrica proveedora de una gran empresa textil aseguraba que "cuándo aparecen auditores como por ensalmo, los supervisores esconden a las trabajadoras menores en la azotea o en cajas de ropa vacías". Esta investigación se realizó con 118 obreras, con la colaboración de la Asociación Attawassol

5 ene 2012

Versión impune da realidade. A Tatcher, feminista!

Dios salve a la primera ministra

'La dama de hierro', biopic sobre la estadista británica, convierte a la pionera neoliberal en un entrañable icono feminista

(CARLOS PRIETO Madrid 04/01/2012 06:27 Actualizado: 04/01/2012 18:18. Diario Público.es)




La directora Phyllida Lloyd (Mamma Mia') vuelve a contar con Meryl Streep en 'La dama de hierro'.

La cultura de los ochenta lleva varios años de moda. O cuando la nostalgia se convierte en eficaz motor consumista. Productos culturales que antes eran horteras, ahora, con la impunidad que otorga el paso del tiempo, se transforman por arte de magia en algo cool. Pero quizás todo tenga un límite: una cosa es salir de fiesta con hombreras y otra bien diferente convertir a Margaret Thatcher en un icono progresista en medio de la mayor bacanal capitalista que recuerdan los tiempos. No diga nostalgia, diga masoquismo.

La dama de hierro, biopic sobre la antigua primera ministra británica dirigido por PhyllidaLloyd (¡Mamma Mia!) y protagonizada por Meryl Streep, sigue la senda de un exitoso subgénero contemporáneo: dramas sobre el lado humano de los grandes personajes de la Historia, como The Queen (Stephen Frears, 2006) y El discurso del rey (Tom Hooper, 2010).

Cuarteles de invierno

El filme de Phyllida Lloyd, famosa por haber dirigido en teatros y cines un musical sobre ABBA que convirtió la nostalgia en un negocio multimillonario, lleva la estrategia de reducir lo político a lo personal al extremo. Su Thatcher no ejerce ya como primera ministra británica. Es una anciana retirada de las bambalinas del poder. Una simpática viejecita desorientada por los primeros síntomas de demencia. Una dama, en definitiva, con la que el espectador está obligado bajo chantaje a empatizar: ¿qué desalmado albergaría malos sentimientos hacia una señora enferma por muy conflictivo que sea su pasado?

Una Thatcher, por tanto, ajena al thatcherismo. Toda una proeza histórica, política y cinematográfica. O al menos una Thatcher en el que el thatcherismo se presenta en píldoras digeribles que parecen sacadas de un capítulo de Aquellos maravillosos años.

A sus 80 años, Thatcher desayuna en su residencia londinense mientras charla amistosamente con un marido muerto al que sólo ve ella. Su hija le pide que se desprenda de una vez de la ropa de su amado. Entonces los recuerdos empiezan a brotar en la castigada cabeza de la antigua primera ministra.

El pasado de Thatcher está contado en flahsbacks que mezclan lo político con lo sentimental. Vemos a la pequeña Margaret recibiendo lecciones morales de su padre tendero. Un emprendedor (en efecto, la palabra fetiche del marianismo) que le enseñó las virtudes del hombre hecho a sí mismo que progresa gracias al esfuerzo personal. "No pretendemos ser iguales porque no somos iguales", le dice el padre en toda una profecía neoliberal: la igualdad es un invento de los vagos para vivir de gorra del Estado. También vemos a la joven Margaret viviendo un encantador romance con su futuro marido. Thatcher se lanza luego a la arena política y no para hasta hacerse con un sitio en el Parlamento con el Partido Conservador en 1958.

La dama de hierro, que se estrena el jueves, expone entonces su tesis sin sutilezas. Thatcher es un icono feminista. Una mujer que triunfó en un mundo reservado a los hombres. Una chica que llegó a lo más alto del poder pese a tener todo en contra: ser mujer de orígenes humildes. La directora se recrea en las entradas y salidas de lady Thatcher de un Parlamento tomado por los encorbatados y pisado por primera vez por un tacón.

La directora exagera la realidad para subrayar su perfil feminista

Pero, ay, los hechos históricos están suficientemente distorsionados para engrandecer la travesía feminista de Thatcher, primera mujer que se convirtió en primera ministra en occidente. Las imágenes de la cinta, con Thatcher permanentemente rodeada de hombres en la Cámara, sugieren que ella era la única diputada de su época. Pese a ser la única mujer que aparece en las sesiones parlamentarias mostradas en la cinta, en las cinco primeras legislaturas de Thatcher el número de parlamentarias basculó entre 23 y 29. Pero no dejemos que la realidad emborrone una bonita historia...

"Se trata de un filme sobre los prejuicios de los hombres y la visión de las mujeres. Thatcher lo hacía todo por Reino Unido, pero también lo hacía por las mujeres", afirmó tras ver el filme Mathew Parris, ex diputado conservador y colaborador de Thatcher, que dijo a The Times que el trabajo de Lloyd convierte a Thatcher en "la heroína de una historia de mujeres".

La cinta también se esfuerza en resaltar las raíces obreras de Thatcher. Sus orígenes humildes pesan más que su paso por el establishment, parece querer decirnos la directora al mostrarnos a Thatcher comprando leche en el supermercado. Como buena hija de tendero, Margaret nunca ignoró los precios de los artículos de primera necesidad. La que sí olvida algo es Phyllida Lloyd. Por ejemplo, el dato más revelador sobre la turbia relación entre el thatcherismo y la leche: siendo ministra de Educación durante el Gobierno de Edward Heath (1970-1974), Thatcher se tomó tan a pecho los recortes que el Estado dejó de pagar la leche escolar a los niños entre 7 y 11 años. Se ganó entonces el mote de robaleches, el odio de miles de británicos y el inicio de su leyenda negra.

Mineros de película

No faltan en la cinta momentos conflictivos como la huelga de mineros o las protestas contra el poll tax. Pero se tocan superficialmente, sin analizar su significado, a modo de videoclip histórico. Porque lo que le importa a Phyllida Lloyd es otra cosa, como indica claramente desde el tráiler: "Una mujer desafió lo establecido y se propuso cambiar el mundo", cuenta una voz en off mientras se suceden las imágenes de Thatcher y suena Our House , del grupo de ska/pop Madness, canción vigorizante donde se rememoraba un pasado feliz.

El filme pasa de puntillas por las rupturistas medidas políticas de Thatcher desregularización y potenciación del sector financiero, flexibilización del mercado laboral y ninguneo de los sindicatos, privatización de las empresas públicas y eliminación de subsidios estatales, que son ahora el pan nuestro de cada día. "Todos somos ahora thatcheristas", dijo en 2002 Peter Mandelson, ministro de Tony Blair e ideólogo del nuevo laborismo, corriente que llevó al socialismo europeo a celebrar por fin sin complejos ni remordimientos los caprichos del mercado. Ahora bien, ¿el triunfo del thatcherismo justifica las hagiografías nostálgicas sobre Thatcher? ¿Tiene sentido la conversión de Thatcher en icono feminista de orígenes obreros? ¿Fueron tiempos felices los ochenta?

Convertir a Thatcher en un icono feminista tiene algo de pintoresco si se estudia el impacto económico y social del thatcherismo, que aumentó drásticamente las desigualdades sociales y, por tanto, golpeó con contundencia a las mujeres británicas con menos recursos. Un dato: cuando Thatcher dejó el poder en 1990, el 28% de los niños vivía por debajo del umbral de la pobreza.

Eso sí, la reducción del feminismo a una cuestión de esfuerzo personal ajeno a las políticas sociales propuesta por el filme casa con una de las citas más emblemáticas de lady Thatcher: "La sociedad no existe. Debemos de cuidar de nosotros mismos". En resumen: sálvese quien pueda.

16 dic 2011

Persépolis, Unidade Didáctica

PERSEPOLIS Unidade Didáctica

1977, de Peque Varela

Sobre_1977

2 dic 2011

Máis iguais en tempos desiguais

Dos de cada cinco hogares tiene a una mujer como cabeza de familia

El impulso a la igualdad se ha estancado con la crisis, advierte el Consejo Económico y Social.- Las tareas del hogar siguen siendo una dedicación femenina

MARÍA R. SAHUQUILLO - Madrid - 01/12/2011 (Diario El País)


La mujer va poco a poco rompiendo las barreras que la alejan de la igualdad con el hombre. Su presencia en el mercado laboral ya es mayoritaria. Su representación en los puestos directivos en la administración ya no es residual; y el número de mujeres jóvenes con estudios superiores supera ya al de hombres jóvenes (45,9 frente a 35,7). Sin embargo, estos avances no han logrado derribar otras diferencias graves. Las tareas domésticas siguen siendo una cuestión de ellas, también son quienes más se acogen a las jornadas laborales reducidas. Además, las mujeres cobran menos que los hombres (también menos paro y pensiones) y tardan más en conseguir su primer empleo. Así se desprende de un análisis del Consejo Económico y Social (CES) hecho público hoy, que alerta también de que estas situaciones suponen un "derroche" de la fuerza laboral.

En su tercer informe sobre la situación de la mujer en la realidad sociolaboral en España, el CES hace una radiografía de todo lo ocurrido desde 2003 hasta ahora. La fotografía muestra avances y cambios importantes, como que actualmente dos de cada cinco hogares tiene a una mujer como cabeza de familia. Sin embargo, revela también que circunstancias como la dedicación al hogar y la conciliación siguen siendo prácticamente cuestión de ellas. El CES advierte además de que la crisis puede tener un efecto enormemente negativo en las políticas de igualdad de género y asegura que las exigencias de austeridad presupuestaria plantean "serios interrogantes" sobre el futuro de estas políticas.

El cambio social es innegable. Al mismo ritmo la situación de la mujer ha ido evolucionando, cuenta el CES. Este órgano consultivo del gobierno -en el que están representados sindicatos, empresarios y organizaciones ciudadanas- expone, sin embargo, que uno de los mejores mecanismos para fomentar la equidad entre los sexos, la ley de igualdad (de 2007), choca con la falta de un marco presupuestario para su realización.

En el escenario que enfoca el CES algunas realidades se han estancado desde su anterior informe (de 2003). Siete años después la conciliación sigue siendo una cuestión puramente femenina. Un ejemplo de ello es el tiempo que dedican hombres y mujeres al cuidado del hogar y la familia. En 2002, las mujeres dedicaban, de media, 4,5 horas al día al hogar y los hombres 2,06 horas. En 2010, pese a su impulso en el mercado laboral, la mujer dedicaba 4,25 horas frente a las 2,28 minutos del hombre, según datos del INE recogidos por el CES. "Las mujeres contribuyen en mayor medida al sostén económico de los hogares, pero los hombres no terminan de asumir su responsabilidad en el ámbito privado, lo que supone una carga de responsabilidades superior en muchas mujeres y una evidente desigualdad de género en términos de calidad de vida", alerta este organismo.

Pero no solo en usos del tiempo se percibe esta desigualdad, según este organismo.

A pesar del irreversible proceso de incorporación y permanencia de las mujeres en el mercado de trabajo en torno al 48% de las mujeres no trabajan o no buscan empleo por estar al cuidado de niños o adultos dependientes o por dedicarse a otras obligaciones familiares. En los hombres, ese porcentaje es del 3,8%. Además, esta prevalencia de la desigualdad conduce a que en los hogares, en el caso de tener que optar por renunciar a los ingresos de alguno de sus miembros, se prime la continuidad de los hombres en el empleo.

La inequidad en la tasa de paro se ha reducido, sobre todo desde que empezó la crisis económica. Sin embargo, ese cambio no responde a una mejora de la situación del empleo de las mujeres, sino a un empeoramiento de la situación de los hombres, alerta el CES. Además, las mujeres que se han quedado en paro cobran una prestación por desempleo inferior a la de los hombres -unos 4,5 euros menos al día-. La diferencia es todavía mayor -ellas cobran 6,6 euros diarios menos- , en el caso de los beneficiarios de la prestación por desempleo que tienen 55 y más años de edad. Así, según datos de 2010, una mujer pensionista percibía al mes una media de 597,21 euros, mientras que la pensión media de un varón era de 971,92. "La segregación laboral por razón de género implica, en el caso de las mujeres, menores salarios y, en consecuencia, menores bases de cotización y menores pensiones futuras de jubilación", concluye el informe.


Polémica Christa Wolf


La autora estuvo relacionada con el aparato de la RDA y fue informante de la STASI
P. C. MADRID 02/12/2011
A escritora nun acto político no 1978
La escritora alemana Christa Wolf vivió siempre bajo la sombra de la polémica. Nacida en Ihlenfeld en 1929, durante los años duros de la República Democrática Alemana (RDA) la Alemania del Este estuvo relacionada con el aparato del gobierno y fue informante de la policía política del país, según admitió ella misma en los años noventa. Sin embargo, eso no fue óbice para convertirse en una de las mejores escritoras de su generación, como la reconoció su compatriota Gunter Grass. Ayer, la escritora falleció en Berlín a los 82 años.
Muy comprometida políticamente, Wolf fue también una activista contra el régimen nazi, como retrató en su libro Muestra de la infancia, en la que recordaba la vida de una mujer que de niña vivió el nacionalsocialismo, la guerra y la deportación. Su obra, además, está plagada de reflexiones sobre la división de Alemania, como prueba su primera novela, publicada en 1962, El cielo dividido, que fue llevada al cine. También abordó la temática feminista en novelas como Casandra y Medea.
En el este y el oeste
Durante décadas, fue militante del Partido del Socialismo Unificado, aunque no siempre estuvo de acuerdo con las decisiones políticas tomadas en la RDA. De hecho, se unió a las protestas de otros intelectuales en contra de la expulsión de la Alemania del Este del cantante y poeta Wolf Biermann. En 1993 acabaría ella misma marchándose a California, después de que estallase un agrio debate en relación al espionaje que realizó para la Stasi.
Su última novela, que en enero publicará Alianza en España, fue Ciudad de los ángeles (Stadt der Engel), en la que, precisamente, narra la historia de los intelectuales alemanes que tuvieron que exiliarse durante el régimen nazi. Como ayer recordó Klaus Stäck, presidente de la Academia de las Artes de Berlín, "casi ninguna otra autora del último siglo puede reclamar haber sido una instancia moral para los lectores de la RDA y para muchos en occidente".

26 nov 2011

Los estereotipos machistas perviven en las parejas de adolescentes

El 60% de los chicos y chicas ve los celos como algo normal en una relación, según una encuesta. Algunos de los roles adoptados pueden ser el preludio de episodios de maltrato
ANNA FLOTATS Madrid 24/11/2011
"Primero te dice que no te pongas una falda, luego llega el primer insulto y después viene la hostia". Claudia, de 17 años, no habla por experiencia. Nunca ha sido maltratada y parece que identifica las primeras señales de la violencia de género. O eso cree: "Es normal que mi novio me mire los mensajes del móvil sin que yo me entere", explica acto seguido, "es lógico que le guste saber qué hago". Esa intromisión en la vida privada de la pareja, reflejo de las ideas machistas sobre lo que debe ser una relación amorosa, es cada vez menor entre los adolescentes, pero los estereotipos sexistas siguen perpetuando actitudes de desigualdad entre los más jóvenes.
La prueba está en que el 80% de los adolescentes cree que, en una relación de pareja, la chica debe complacer a su novio, según un estudio de la Federación de Mujeres Progresistas presentado en Madrid. Estos datos, extraídos de 1.396 cuestionarios realizados a jóvenes de entre 14 y 18 años en Madrid y Burgos, demuestran que la idea del "amor romántico" es la base de las relaciones de pareja. Es decir, "la historia del príncipe y la princesa", como relata la presidenta de la federación, Yolanda Besteiro: "La posición de la mujer en el mundo siempre es en referencia a lo que sea el novio, de manera que el objetivo de ella es complacerle a él". Eso explica que tres de cada diez adolescentes encuestados consideren que una mujer se siente "realizada" cuando tiene novio. Además, según el estudio, más del 40% de los jóvenes cree que "el chico debe proteger a su chica" y seis de cada diez considera que los celos son "norma-les" en una relación de pareja.
"Me gusta que me den caña y no me digan a todo que sí", confiesa Omara
"Si se ponen celosos, te están demostrando que te quieren", argumenta Silvia, de 16 años, "lo que pasa es que hay que ponerles límites para que no se vuelvan locos". Durante la hora del patio en el instituto San Isidro de Madrid, Iria cuenta que a su exnovio no le gustaba que ella saliera de juerga. "Yo, para joderle, salía casi todos los días", afirma, "pero tengo amigas que, porno discutir, les hacen caso".
Estas situaciones de control por parte de ellos y sumisión por parte de ellas "pueden suponer el preludio de episodios considerados violencia de género", alerta Besteiro. De hecho, otra chica, Carolina, cuenta como su exnovio lleva varios días plantándose en su casa y llamándola a gritos para que se asome a la ventana. Pero sólo se asoman su padre y su hermano para que el chico, que todavía no ha asumido la ruptura, se vaya a su casa y deje tranquila a Carolina. Ella cuenta la historia un poco avergonzada, pero dice que no le "agobia". Esta actitud tampoco es aislada, porque, según el estudio, los adolescentes suelen vincular la violencia de género únicamente al ámbito doméstico, a las relaciones de pareja y a problemas de alcohol y drogas. Sólo el 21% relaciona esta lacra con el machismo.
Agresivos y valientes
El problema, según la Federación, es que vivimos en una "falsa apariencia de igualdad". Como las mujeres están menos discriminadas que en generaciones anteriores, "ellas sólo se dan cuenta de la brecha de género cuando acceden al mercado laboral", expli-ca Besteiro, "donde son discriminadas en sus salarios" y también cuando quieren promocionar en su trabajo.
Por eso, los adolescentes repiten estereotipos del pasado, que no identifican como machistas. Por ejemplo, la mayoría de entrevistados considera que la agresividad y la valentía son características masculinas. "A mí no me gustan los chicos violentos, pero sí un poco chulitos, malotes", confirma Laura, de 17 años. "Yo quiero que me den un poco de caña y que no me digan a todo que sí", se suma Omara. En cambio, tanto ellos como ellas identifican la ternura y la comprensión como comportamientos naturales de las chicas. Este resultado, advierte la Federación de Mujeres Progresistas, encierra un grave problema, y es que las chicas, "al describir la agresividad como una actitud natural de los hombres, no identifican los episodios de violencia porque los ven normales".
De hecho, un estudio de la Secretaría de Estado de Igualdad ya reveló, hace un año, que casi una de cada diez adolescentes españolas de entre 13 y 18 años (un 9,2%) manifiesta haber vivido situaciones de maltrato por parte de su pareja, como ser insultada, o golpeada. De las 54 mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas en lo que llevamos de año, 16 tenían menos de 30 años. Tres de ellas no superaban la veintena.