HISTORIA E CIENCIAS SOCIAIS

16 ene 2012

Cosendo para Zara


Cosiendo para Zara
178 euros por 65 horas a la semana

Galicia Confidencial


La campaña "Ropa Limpia", coordinada en Galicia por Amarante Setem, presenta hoy la investigación "A moda española en Tánger: trabajo y supervivencia de las obreras de la confección". Inditex, el grupo con base en Arteixo, es una de las empresas más evaluadas en el documento, que detalla las "condiciones de vida y trabajo precarias" de las trabajadoras. En algunos casos, los talleres emplean menores que esconden en bolsas cuando llegan los inspectores. El informe descubre "las duras condiciones de las obreras de confección marroquíes: exceso de horas de trabajo, bajos salarios, abusos verbales y físicos, arbitrariedad en la contratación y el despido, medidas disciplinarias desproporcionadas y obstáculos a la acción sindical".

Inditex

En Marruecos, hay una fuerte presencia de talleres proveedores de Inditex; en concreto de las marcas Zara, Bershka, Pull&Bear, Stradivarius, Oysho e Massimo Dutti. La mayoría de las obreras entrevistadas que trabajan confeccionando la ropa de estas marcas manifiestan que "no se respeta el límite de horas, llegando hasta 65 horas semanales". Aunque en general el salario llega al Salario Mínimo Interprofesional Garantizado (SMIG) de Marruecos, apenas 178,72 euros mensuales, siguen viviendo en situación de pobreza. En el conjunto del sector, las horas extras son obligatorias y no se suelen remunerar. Prolongan la jornada incluso las 12 horas diarias, seis días a la semana por salarios que no superan los 200 euros mensuales, y que, en ocasiones, están por debajo de los 100 euros al mes.

Otras marcas

Muchos de los talleres proveedores de Inditex trabajan también para Mango. Amarante denuncia que las obreras de las fábricas proveedoras de Mango también revelan que en sus centros de trabajo no se respeta el límite de horas, realizando hasta 65 horas semanales. También se recogieron testimonios de trabajadoras de talleres proveedores de Mayoral, El Corte Inglés y Dolce&Gabanna con condiciones laborales parecidas. La deslocalización de la confección en países cómo Marruecos permitió ampliar los beneficios de las grandes marcas textiles. En Galicia, donde fueron claves en el despegue de marcas como Zara, apenas quedan talleres de confección.

Según el autor del informe, Albert Sales, estas empresas tienen en su mano la capacidad, tanto de generar situaciones de explotación laboral, como de evitarlas. Muchas asumieron códigos de conducta y compromisos, pero a pesar de estas "medidas de Responsabilidad Social Empresarial", muchas trabajadoras siguen viviendo situaciones de pobreza al tiempo que cumplen con una jornada laboral extremadamente larga.

Trucos para librarse del control de las empresas compradoras.

Los códigos de conducta laborales adoptados por las empresas de moda, recogen la obligatoriedad de pasar auditorias en los talleres. Pero las metodologías de las auditorías son muy diversas y en muchas ocasiones no se llegan a identificar los problemas laborales reales. La ONG explica que esto pasa porque cuando hay auditoría, las fábricas realizan cambios temporales como dar de alta las trabajadoras en la seguridad social, incrementar la salubridad en el espacio de trabajo, cumplir los horarios laborales, despedir a las trabajadoras sin contrato y ocultar a las trabajadoras menores.

Una trabajadora de una fábrica proveedora de una gran empresa textil aseguraba que "cuándo aparecen auditores como por ensalmo, los supervisores esconden a las trabajadoras menores en la azotea o en cajas de ropa vacías". Esta investigación se realizó con 118 obreras, con la colaboración de la Asociación Attawassol

15 ene 2012

Política de igualdad del PP

Contra la violencia machista

ROSA MARÍA ARTAL 07/01/2012 23:50 Actualizado: 07/01/2012 23:52


¿Qué pasaría si, como ha sucedido este año con las mujeres en España, hubieran sido asesinados 60 políticos, 60 taxistas o 60 fontaneros?, nos preguntábamos en Twitter. Una sociedad acostumbrada a la información-espectáculo se aburre si no hay novedades y las mujeres muertas a manos de quienes un día dijeron amarlas se repiten demasiado. A algunos, no a todos por fortuna, les cansa.

El nuevo Gobierno ha dado un giro de tuerca: Público lo denunció al titular, sin temor a las palabras, "Mato rebaja la violencia machista a violencia en el entorno familiar" y la protesta llevó a la ministra a rectificar: "No hay un cambio en la terminología". Por más que otras mujeres en cargos del PP abunden en el nuevo sesgo. No es casual. No es inocuo. El dios que rigió por mor del franquismo pedía callar ante los palos del amo y marido. Matrimonios indisolubles que la mujer abnegada debía sostener en su sagrado papel de esposa sin que una queja saliera del "entorno familiar". Varias generaciones han sido así educadas. Y el machismo aflora con levantar el envoltorio de papel, siquiera en peligrosas semánticas o insultos como el jocoso "feminazi".

Tres mujeres más muertas ya en los seis primeros días del año. De seguir así se duplicará con creces la cifra de 2011. Cuando se vacían las palabras, se desinflan las ideas. La presunta debilidad de la mujer nace de su potencial para coprocrear, albergar, hacer crecer y alumbrar una vida. Del oscurantismo desinformado. Una mujer alerta no puede seguir tolerando ataques a su dignidad.

Rosa María Artal es periodista y escritora

12 ene 2012

Las pequeñas tierras del frío


Ricard VinyesHistoriador
Orilladas en el mar Báltico existen tierras que son países con historias densas y memorias tan conflictivas como las de cualquier otra nación, aunque apenas aparecen en los textos, o en los congresos y seminarios donde se habla de los procesos sociales relativos a la construcción de memorias públicas. Sin embargo, los países bálticos tomaron en su día el reto de contar y evocar las décadas de ocupación y dictadura.
Tras su declaración unilateral de soberanía en 1990, Lituania tardó apenas tres años en inaugurar en Riga el Museo de la Ocupación, una respuesta improvisada a la apelación civil que generan siempre los procesos de transición democrática. Cuatro años más tarde una profunda remodelación consolidó la institución, definió las formas expositivas y tomó la decisión de establecerlo como museo disciplinar, de historia contemporánea de la nación, y con una cronología ceñida a lo que su nombre exigía, la ocupación alemana y soviética, pero con poca referencia a los procesos de resistencia y su evolución. Una opción temática que permite interrogarse de nuevo sobre una cuestión que ya es un clásico: ¿qué memoria se quiere, la del trauma o la de la construcción democrática? Aunque la opción por una u otra evocación nunca es inocente, puesto que un museo siempre es un espacio de poder con independencia de lo que hable, sea pintura, labranza, historia o atuendos.
El museo del que hablo informa sobre el país y las dos ocupaciones, la alemana y la rusa, y distingue entre ellas como distinguimos entre los dos brazos de un cuerpo. Recuerda a quienes sufrieron y murieron bajo el terror de aquellos regímenes, y exhibe su relato con una museografía sin imaginación ni conocimiento de las estructuras museográficas modernas, ya que el museo no es más que una sucesión de paneles compactos y de objetos. El 75% de la financiación del museo procede, principalmente, de tres entidades privadas: la American Latvian Association, la World Federation of Free Latvians y la Latvian Relief Organization Daugarus Vanopi, que, junto con otras organizaciones privadas menores, constituidas por letones instalados fuera del país, especialmente en Estados Unidos, controlan el peso de las decisiones. El Estado letón, por su parte, garantiza la financiación de las exposiciones temporales del museo y algún programa educativo.
Más reciente es el Museo de la Ocupación y de la Lucha por la Libertad, inaugurado en julio de 2003 en Tallin. También su financiación está repartida entre el Estado y varias entidades de emigrantes instaladas en Estados Unidos, que han invertido importantes recursos en el moderno edificio y en un despliegue de proyectos educativos que superan con creces al resto de los países bálticos. Propone una museografía más moderna y con más capacidad comunicativa que el de Riga o de la vecina ciudad de Vilna, aunque coinciden en lo que cuentan. En el Museo de Tallin todos los recursos simbólicos utilizados –decisivos en las estrategias de comunicación de cualquier museo– están orientados a identificar nazismo y comunismo, sin matiz, hasta el punto de haber generado importantes polémicas en el interior del país.
La presencia de la ayuda norteamericana durante los años de ocupación soviética tiene un énfasis extraordinario tanto en la exposición permanente como en la imagen promocional del museo. Su primera exposición temporal, inaugurada el 14 de marzo de 2004, fue una muestra-homenaje a las emisoras Voice of America y Radio Free Europe, financiadas por la Embajada de Estados Unidos en Estonia, emisoras que ciertamente ayudaron a la resistencia a la dictadura, aunque sólo a un tipo de resistentes.
Pero el caso más emblemático es el del Museo de la Ocupación y de las Víctimas del Genocidio de Vilna. Inaugurado en 1997 e instalado en un importante lugar de memoria para los lituanos –un bien restaurado palacio que albergó a los servicios de inteligencia soviéticos– la museografía utilizada es simplemente rancia, sin ningún esfuerzo innovador, pero contundente en su narrativa, que al tratar de la ocupación, ni siquiera hace referencia al periodo nazi, sino que identifica la ocupación exclusivamente con la invasión y permanencia soviética, probablemente porque la guerrilla que luchó contra los nazis entre 1941 y 1945, estaba fundamentalmente compuesta por comunistas autóctonos, que desde 1945 fueron vigorosamente represaliados por los soviéticos, puesto que los comunistas lituanos constituyeron el más importante núcleo político de oposición a la ocupación rusa. Al ignorar el periodo de ocupación alemana, el museo también ignora la deportación de los judíos lituanos a los campos de concentración, y desde luego las operaciones de la División Azul española que, entre 1942 y 1944, estableció su cuartel general y sus acciones de apoyo al ejército hitleriano en Vilna.
Los museos de esas hermosas tierras frías ilustran maravillosamente bien la diferencia que sobre el comunismo soviético existe entre las sociedades del oriente y occidente europeos. Mientras que en occidente es entendido y valorado como el fracaso de una utopía construida con dificultad durante siglos en el transcurso de las luchas democráticas e igualitarias, para los ciudadanos del oriente europeo es algo bien distinto a un fracaso, es una expresión más de la naturaleza del totalitarismo, un rostro más; de ahí las equiparaciones entre comunismo y nazismo que exhiben los museos de nuestra Europa más oriental, aunque esa equiparación les obligue a ocultar o a falsificar.

5 ene 2012

Lembrando a Isaac Díaz Pardo

Versión impune da realidade. A Tatcher, feminista!

Dios salve a la primera ministra

'La dama de hierro', biopic sobre la estadista británica, convierte a la pionera neoliberal en un entrañable icono feminista

(CARLOS PRIETO Madrid 04/01/2012 06:27 Actualizado: 04/01/2012 18:18. Diario Público.es)




La directora Phyllida Lloyd (Mamma Mia') vuelve a contar con Meryl Streep en 'La dama de hierro'.

La cultura de los ochenta lleva varios años de moda. O cuando la nostalgia se convierte en eficaz motor consumista. Productos culturales que antes eran horteras, ahora, con la impunidad que otorga el paso del tiempo, se transforman por arte de magia en algo cool. Pero quizás todo tenga un límite: una cosa es salir de fiesta con hombreras y otra bien diferente convertir a Margaret Thatcher en un icono progresista en medio de la mayor bacanal capitalista que recuerdan los tiempos. No diga nostalgia, diga masoquismo.

La dama de hierro, biopic sobre la antigua primera ministra británica dirigido por PhyllidaLloyd (¡Mamma Mia!) y protagonizada por Meryl Streep, sigue la senda de un exitoso subgénero contemporáneo: dramas sobre el lado humano de los grandes personajes de la Historia, como The Queen (Stephen Frears, 2006) y El discurso del rey (Tom Hooper, 2010).

Cuarteles de invierno

El filme de Phyllida Lloyd, famosa por haber dirigido en teatros y cines un musical sobre ABBA que convirtió la nostalgia en un negocio multimillonario, lleva la estrategia de reducir lo político a lo personal al extremo. Su Thatcher no ejerce ya como primera ministra británica. Es una anciana retirada de las bambalinas del poder. Una simpática viejecita desorientada por los primeros síntomas de demencia. Una dama, en definitiva, con la que el espectador está obligado bajo chantaje a empatizar: ¿qué desalmado albergaría malos sentimientos hacia una señora enferma por muy conflictivo que sea su pasado?

Una Thatcher, por tanto, ajena al thatcherismo. Toda una proeza histórica, política y cinematográfica. O al menos una Thatcher en el que el thatcherismo se presenta en píldoras digeribles que parecen sacadas de un capítulo de Aquellos maravillosos años.

A sus 80 años, Thatcher desayuna en su residencia londinense mientras charla amistosamente con un marido muerto al que sólo ve ella. Su hija le pide que se desprenda de una vez de la ropa de su amado. Entonces los recuerdos empiezan a brotar en la castigada cabeza de la antigua primera ministra.

El pasado de Thatcher está contado en flahsbacks que mezclan lo político con lo sentimental. Vemos a la pequeña Margaret recibiendo lecciones morales de su padre tendero. Un emprendedor (en efecto, la palabra fetiche del marianismo) que le enseñó las virtudes del hombre hecho a sí mismo que progresa gracias al esfuerzo personal. "No pretendemos ser iguales porque no somos iguales", le dice el padre en toda una profecía neoliberal: la igualdad es un invento de los vagos para vivir de gorra del Estado. También vemos a la joven Margaret viviendo un encantador romance con su futuro marido. Thatcher se lanza luego a la arena política y no para hasta hacerse con un sitio en el Parlamento con el Partido Conservador en 1958.

La dama de hierro, que se estrena el jueves, expone entonces su tesis sin sutilezas. Thatcher es un icono feminista. Una mujer que triunfó en un mundo reservado a los hombres. Una chica que llegó a lo más alto del poder pese a tener todo en contra: ser mujer de orígenes humildes. La directora se recrea en las entradas y salidas de lady Thatcher de un Parlamento tomado por los encorbatados y pisado por primera vez por un tacón.

La directora exagera la realidad para subrayar su perfil feminista

Pero, ay, los hechos históricos están suficientemente distorsionados para engrandecer la travesía feminista de Thatcher, primera mujer que se convirtió en primera ministra en occidente. Las imágenes de la cinta, con Thatcher permanentemente rodeada de hombres en la Cámara, sugieren que ella era la única diputada de su época. Pese a ser la única mujer que aparece en las sesiones parlamentarias mostradas en la cinta, en las cinco primeras legislaturas de Thatcher el número de parlamentarias basculó entre 23 y 29. Pero no dejemos que la realidad emborrone una bonita historia...

"Se trata de un filme sobre los prejuicios de los hombres y la visión de las mujeres. Thatcher lo hacía todo por Reino Unido, pero también lo hacía por las mujeres", afirmó tras ver el filme Mathew Parris, ex diputado conservador y colaborador de Thatcher, que dijo a The Times que el trabajo de Lloyd convierte a Thatcher en "la heroína de una historia de mujeres".

La cinta también se esfuerza en resaltar las raíces obreras de Thatcher. Sus orígenes humildes pesan más que su paso por el establishment, parece querer decirnos la directora al mostrarnos a Thatcher comprando leche en el supermercado. Como buena hija de tendero, Margaret nunca ignoró los precios de los artículos de primera necesidad. La que sí olvida algo es Phyllida Lloyd. Por ejemplo, el dato más revelador sobre la turbia relación entre el thatcherismo y la leche: siendo ministra de Educación durante el Gobierno de Edward Heath (1970-1974), Thatcher se tomó tan a pecho los recortes que el Estado dejó de pagar la leche escolar a los niños entre 7 y 11 años. Se ganó entonces el mote de robaleches, el odio de miles de británicos y el inicio de su leyenda negra.

Mineros de película

No faltan en la cinta momentos conflictivos como la huelga de mineros o las protestas contra el poll tax. Pero se tocan superficialmente, sin analizar su significado, a modo de videoclip histórico. Porque lo que le importa a Phyllida Lloyd es otra cosa, como indica claramente desde el tráiler: "Una mujer desafió lo establecido y se propuso cambiar el mundo", cuenta una voz en off mientras se suceden las imágenes de Thatcher y suena Our House , del grupo de ska/pop Madness, canción vigorizante donde se rememoraba un pasado feliz.

El filme pasa de puntillas por las rupturistas medidas políticas de Thatcher desregularización y potenciación del sector financiero, flexibilización del mercado laboral y ninguneo de los sindicatos, privatización de las empresas públicas y eliminación de subsidios estatales, que son ahora el pan nuestro de cada día. "Todos somos ahora thatcheristas", dijo en 2002 Peter Mandelson, ministro de Tony Blair e ideólogo del nuevo laborismo, corriente que llevó al socialismo europeo a celebrar por fin sin complejos ni remordimientos los caprichos del mercado. Ahora bien, ¿el triunfo del thatcherismo justifica las hagiografías nostálgicas sobre Thatcher? ¿Tiene sentido la conversión de Thatcher en icono feminista de orígenes obreros? ¿Fueron tiempos felices los ochenta?

Convertir a Thatcher en un icono feminista tiene algo de pintoresco si se estudia el impacto económico y social del thatcherismo, que aumentó drásticamente las desigualdades sociales y, por tanto, golpeó con contundencia a las mujeres británicas con menos recursos. Un dato: cuando Thatcher dejó el poder en 1990, el 28% de los niños vivía por debajo del umbral de la pobreza.

Eso sí, la reducción del feminismo a una cuestión de esfuerzo personal ajeno a las políticas sociales propuesta por el filme casa con una de las citas más emblemáticas de lady Thatcher: "La sociedad no existe. Debemos de cuidar de nosotros mismos". En resumen: sálvese quien pueda.

19 dic 2011

A pública resistirá

Os "topos" da guerra civil. Cine de animación

'30 años de oscuridad', la historia de un encierro que duró demasiado

PÚBLICO.ES MADRID 19/12/2011 08:00 Actualizado: 19/12/2011 08:33

En exclusiva, el primer episodio del 'making of' de '30 años de oscuridad', la película documental de animación de Manuel H. Martín, que se adentra en la historia de los 'topos' republicanos, que vivieron ocultos entre sombras durante la posguerra

La filmografía española está repleta de películas centradas en la Guerra Civil y los primeros años del franquismo. Pero más allá del conflicto bélico que enfrentó a los españoles y las historias de vencedores y vencidos, las consecuencias en los años posteriores a una guerra son difíciles de plasmar en la pantalla.

30 años de oscuridad es un documental, una película de animación, una novela gráfica animada... Es un testimonio que refleja la historia de los 'topos' republicanos de la posguerra, que vivían ocultos en España, evitando un fatal destino durante los años de la dictadura de Franco.

De manos de La Claqueta, dirigida por Manuel H. Martín y producida por Olmo Figueredo, 30 años de oscuridad cuenta la historia de Manuel Cortés, el último alcalde republicano de la localidad malagueña de Mijas, que no escapó de España tras la contienda y vivió encerrado en un zulo en su propia casa, durante tres décadas. Pero también es la historia de todos los 'topos', que tuvieron que sacrificar una vida entera para huir de la represión.

30 años de oscuridad habla de cómo afecta la guerra a las personas. Los personajes van desde aquellos que estuvieron claramente implicados políticamente, hasta los que se sintieron atrapados por una lucha fratricida que no entendían. Es una historia de supervivencia y plantea una mirada universal sobre un conflicto que parece muy particular.

'El origen de 30 años de oscuridad'

Público.es ofrece El origen de 30 años de oscuridad, el primer episodio de un largo 'making of' sobre la película, que se presentará en Internet por entregas. La cinta cuenta con la colaboración de los actores Juan Diego y Ana Fernández.

La película forma parte de las producciones que los académicos españoles podrán votar hasta el próximo 3 de enero, para elegir a las candidatas a los próximos Premios Goya, cuya gala se celebrará el 19 de febrero. Antes, el 10 de enero, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España anunciará los finalistas en cada categoría.

La XXVI edición de los Premios Goya ha batido todos los récords de participación de cintas candidatas a la mejor película con respecto a las dos últimas convocatorias. Este año competirán por el máximo galardón de los Goya un total de 130 películas, frente a las 113 de 2011 y las 120 de 2010. Además, sólo cinco cintas compiten como candidatas en la categoría de animación, así como diez a los cortometrajes de animación, documental y ficción

18 dic 2011

Moreno Villa, escritor y artista

REPORTAJE

"Los niños jugaban a los fusilamientos"


Moreno Villa, tutor en la Residencia de Estudiantes en tiempos de Lorca y Buñuel, relató en un diario, inédito hasta ahora, el inicio del asedio franquista a Madrid

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 18/12/2011 .EL PAIS


¿Quién es ese hombre maduro que aparece en las fotos de juventud de Lorca, Dalí y Buñuel? Si esa es la pregunta la respuesta es: José Moreno Villa, un malagueño de 1887 muerto en el exilio de México en 1955. No mucho menor que Juan Ramón Jiménez (le llevaba seis años) ni mayor que Pedro Salinas (al que llevaba cuatro), la manía clasificatoria ha dejado a Moreno Villa fuera de foco. El mismo Rafael Alberti reconoció en La arboleda perdida que cuando se decidió a escribir sus recuerdos, el único referente que tenía para retratar la edad de plata de la cultura española era Vida en claro, la autobiografía que Moreno Villa publicó en 1944, uno de los grandes libros de memorias de la literatura hispánica. La obra es el primer testimonio del mundo roto con el golpe franquista, también el primero que narra la vida en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Allí llegó el escritor y dibujante en 1917 para ejercer como tutor de la casa, y de allí fue evacuado, 20 años después, junto a los intelectuales -Machado entre ellos- que siguieron al Gobierno republicano a Valencia.Desde la colina de la Residencia de Estudiantes, convertida en cuartel y en la que apenas quedan seis "fijos", el Madrid que retrata Moreno Villa es una ciudad en la que los tranvías marcan la normalidad. Su sonido es la señal de que los "facciosos" no han entrado en la capital. La suciedad de las calles -"no se barre, casi ni se riega"- es otra señal: hay una guerra y los sublevados acechan la Casa de Campo. Él lo sabe bien: mientras puede trabaja como archivero en el cercano Palacio Real, rebautizado como Nacional. "En estos días, que son los más críticos", escribe el 30 de octubre de 1936, "sorprende la cantidad de milicianos que contraen matrimonio. Dice la gente que los novios piensan en la viudedad que puede quedar a las novias".

"No sacaré nada; puede que dentro de unos días volvamos todos, pensé para engañarme", recordó que dijo al dejar su habitación. En la maleta, eso sí, metió el manuscrito de un diario que llamóNotas desde el Madrid sitiado. Aquellas cuartillas han permanecido inéditas 74 años, pero la próxima semana verán la luz dentro de un volumen de 700 páginas titulado escuetamenteMemoria. Recopilado por Juan Pérez de Ayala y editado por la Residencia de Estudiantes, el libro incluye Vida en claro y todos los textos autobiográficos del autor malagueño.

Todo es inquietante. Demasiado silencio o demasiado poco: "Los hombres que antes no levantaban su voz son los únicos que ahora vociferan y cantan". Quince días después, las incursiones aéreas son una costumbre. "El ataque a Madrid dura ya una semana. Los periódicos extranjeros afectos a los nazis comienzan a ver fracasado el intento. Hoy, a las ocho y media de la mañana, hubo un combate de aviones sobre la población. Lo vi desde mi cuarto. Es un espectáculo que entusiasma a la gente. Yo creo que por lo que tiene de deportivo. No se ve la sangre y sí la agilidad y el ataque, el esguince y la vuelta". Son los tiempos en que todavía hay niños en los parques: "Jugaban a la guerra y a los fusilamientos".

Con los primeros bombardeos, que "respetaban una zona de Madrid, la de lujo, y se cebaban en los barrios pobres", el drama baja de las nubes. Aunque fiel a la República hasta considerarse un "miliciano de la cultura" después de ser rechazado por su edad en la oficina de alistamiento, Moreno Villa no deja de consignar los desmanes dentro de su propio bando: "¡Cuántos amparados no habrá en las embajadas! Durante estos meses he visto que estas necesitaban echar mano de otros edificios, indudablemente refugios de gente insegura, es decir, culpable o simpatizante con el movimiento. Aunque también de otras que no hicieron nada malo. ¡Es tan complicada la situación!".

En una guerra, dirá, la conducta está por encima del razonamiento -"ya no valen literaturas"-, pero él alcanza a ver claro en el río revuelto: "Estoy por creer que las ferocidades mayores cometidas en esta hecatombe doble se debieron a estos cobardes que se camuflaban de revolucionarios o purificadores; de estos cucos y ventajistas de retaguardia. Conozco casos terribles de bajas venganzas cometidas por individuos ínfimos resentidos por las órdenes antiguas de un superior administrativo".

Moreno Villa estaba en Estados Unidos dando conferencias como enviado del Gobierno cuando se convirtió en el primer refugiado invitado oficialmente por México. Llegó en mayo de 1937. Allí se casó y tuvo un hijo, José Moreno Nieto. Fue él quien donó a la Residencia de Estudiantes el archivo que contenía el diario inédito. "Mi padre murió cuando yo tenía 14 años. No recuerdo que me hablara mucho de la guerra. Hablaba más de su infancia", dice por teléfono desde Friburgo, donde vive. Curiosamente, ahí había estudiado química José Moreno Villa. "Todavía se le recuerda más en México que en España", dice su hijo. Cosas de la mala memoria.